My Dearest Angie

Querida Angie,
No sé por dónde empezar, ya que últimamente decirte las cosas y que las entiendas en el sentido en el que fueron dichas ha sido una tarea muy difícil y poco exitosa. Pero sucede lo siguiente. Luego de nuestra conversación telefónica invadieron mi cabeza un millón de ideas que prefiero estructurar y comunicar antes de que me causen más daño. Desde que hemos empezado a salir hace ya más de tres años, he vivido un sinfín de cosas extraordinarias a tu lado. Estando juntos físicamente o a la distancia he tenido gracias a vos una sarta de momentos con una intensidad inigualable, alegres, tristes, de ira, de felicidad pero sobre todo de mucho amor. Sin embargo en los últimos seis meses de vida de nuestra relación el porcentaje de momentos tristes ha ido creciendo, y mucho.
Primero, darnos cuenta de que nuestra relación estaba perdiendo vida, se estaba enfriando debido a la distancia. Sentir que estábamos perdiendo el valor de las cosas, los detalles. Cosas como que me contestes el teléfono como a cualquier otra persona siendo que era una conferencia realizada con las mayores ilusiones de mi corazón o que las palabras “que has hecho hoy” y “que cuentas” tengan el mismo valor de un “te amo”. Estas y otras bofetadas sentimentales de ese tipo lograron que termináramos lo que había empezado un 8 de octubre de 2004.
A pesar de esas adversidades El Flako me ayudó a tomar las cosas positivamente y a mirar en nuestro triste rompimiento una linda oportunidad para fortalecer y reafirmar nuestra relación. Fue muy lindo intentar ganar nuevamente tu corazón y tratar de reconquistarlo así que me puse en campaña. Llamaditas, mensajitos de texto, detalles, etc. El cierre de campaña estaba programado para el 15 de septiembre de 2007. Para dicha fecha me inventé un viaje a Tarija (así como todos los otros viajes que me inventaba a Tarija o a Cocha cuando no estábamos juntos por alguna razón) con la única intención de sorprenderte y pedirte que vuelvas a ser mi novia. Las cosas no marcharon exactamente sobre ruedas pero mi corazón salto de alegría, como el de un niño al ver su regalo de navidad bajo el arbolito, cuando sellamos lo que yo creía era un nuevo comienzo con un beso. Un beso con todo mi amor, un beso en el que me entregaba enteramente a vos.
Este episodio concluyó trágicamente el mismo día de mi partida. Sucedió en 2 capítulos; el primero cuando te llame desde Cocha (en tránsito) y al decirte “mi amor” me contestaste con un grave “Tonchy, tenemos que hablar”. El segundo, fue cuando llegué a Santa Cruz y al hablar me confirmaste lo que había estado temiendo durante los últimos 45 minutos. Tus palabras fueron “Creo que te he dado la impresión de que hemos vuelto pero quiero que sepas que esa impresión es incorrecta, discúlpame si te he lastimado o si sientes que he jugado con vos”. No lo podía creer, mi cerebro y mi corazón comenzaron a discutir y argumentar y yo solo tenía ganas de que me tragara la tierra. He llorado mucho, tanto que sabiéndome un llorón aun así estaba sorprendido. No era solamente el shock de saber que en realidad ya no eras más mi novia sino también el shock de darme cuenta que a pesar de habernos besado nunca lo habías sido. Simplemente no estaba en tus planes y ese beso era completamente carente de valor.
El 21 de septiembre era un día triste pero especial. Decidí darle una patada a mi orgullo y enviarte una rosa. Estaba hecho trapo y lo peor es que no podía dejar de pensar en vos. Los días pasaban y te sentía cada vez más distante, cada vez más lejana. Más de una vez, deje de pensar con la cabeza y le hice caso al corazón llamándote y diciéndote lo que sentía. Aun así mi actuar nunca fue suficiente. Ni para recuperar tu amor ni para poderte olvidar definitivamente. Al contrario cada vez te pensaba más, me humillaba más, me sentía más baboso y menos cerca de ti.
El viaje lo hice sin planificar, de un rato para otro. Me hubiese gustado que vengas conmigo, pero entiendo porque no se pudo. Y mirando las cosas más fríamente, creo que fue bueno que haya venido solo. Al fin y al cabo un poquito me tendré que querer no crees? Algún día comprenderás lo necesario de este tiempo para mí, lo pisoteado que esta mi orgullo y lo dolido que se encuentra mi corazón; y si ese día no llega será porque El Flako así lo quiso.
A pesar de todo. TE AMO
Tuyo Tonchy
P.D. Lo que escribí arriba es mi manera de ver las cosas y tiene la intención de comunicarte mis sentimientos de la manera más clara posible. Entiendo que he cometido muchos errores y he ayudado significativamente a que nuestra relación llegue a este estado.

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